Aeropuerto de Don Muang: golf de altos vuelos

Los dos aeropuertos de Bangkok son noticia esta semana: desde hace varios días, ni un solo vuelo ha podido despegar o aterrizar en la capital de Tailandia. Las razones son políticas, y ahondar en ellas no corresponde a este blog: baste decir que los ingredientes de la crisis son un fraude electoral y más de 2.000 manifestantes que han ocupado los aeródromos para protestar por el resultado dudoso de las elecciones.

Hoy parece que las aguas regresan a su cauce: el Tribunal Constitucional tailandés ha dado la razón a los manifestantes y acaba de destituir a todos los miembros del gobierno, incluido el primer ministro, Somchai Wongsawat. La Alianza del Pueblo para la Democracia, el partido que encabezaba la protesta, ha anunciado que mañana miércoles desbloqueará los aeropuertos y el tráfico aéreo de Bangkok volverá a la normalidad. En Suvarnabhumi, el principal aeródromo (y el más moderno) de la ciudad, está previsto que los vuelos internacionales se reanuden el jueves, con dos trayectos a Roma y Sydney.

Vistas del campo de golf desde un avión en el aeropuerto de Don Muang

Vistas del campo de golf desde un avión en el aeropuerto de Don Muang

Pero mis simpatías están con el veterano Don Muang, inaugurado en 1914, que es uno de los aeropuertos más curiosos del mundo. La revista Time lo nombró en 2005 el mejor lugar de Asia para esperar un vuelo sin aburrirse, y no sin razón. Sus pistas de aterrizaje lindan con los terrenos de un campo de golf, el Kantarat Golf Club, cuya puerta principal está a unos 1.500 metros escasos de la terminal.


Si tu vuelo se retrasa o eres de los que prefieren facturar con antelación, olvídate de pasar las horas muertas languideciendo en la cafetería o dejándote el sueldo en el duty free. Por unos 9 dólares puedes alquilar unos palos y poner a prueba tu swing: la espera pasará volando y tendrás buenas anécdotas que contar. Recorrer los dieciocho hoyos del Kantarat Golf Club de Bangkok es una experiencia inolvidable: aviones que despegan y aterrizan rugiendo justo por encima de tu cabeza, tan cerca que parece posible llegar a golpearlos con la pelota si lanzas un buen drive.

Más tarde, mientras te abrochas el cinturón, podrás disfrutar, como en la foto, de una magnífica vista del campo, recordar tus mejores jugadas y preguntarte cuándo tiempo pasará antes de que una pelota extraviada atraviese la ventanilla y haga añicos el cristal. Para tranquilidad de los lectores, hay que señalar que eso jamás ha sucedido: el campo de golf está cerca, pero no tanto como el ojo pretende hacernos creer.

Hasta el año 2006 el efecto era espectacular y casi todos los turistas tenían la oportunidad de apreciarlo, puesto que Don Muang era el aeropuerto principal y atraía todos los vuelos internacionales. Preparar un golpe mientras un Jumbo o un Boeing 747 se cernía sobre uno debía ser, desde luego, impresionante. Tras la inauguración de Suvarnabhumi las grandes rutas de vuelo se desviaron al nuevo aeropuerto. Ahora, Don Muang se reserva para trayectos internos y compañías low cost, que son las que volverán a operar a partir de mañana. Pero como experiencia deportiva sigue mereciendo la pena.

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