A China, con niños

Cada vez son más las personas que emprenden un viaje a China animados por un propósito mucho más serio que el turismo: adoptar a un hijo (o, más a menudo, a una hija). Cada vez  estamos más acostumbrados a que los bebés vengan de China y no de París, pero… ¿qué sucede si el trayecto es a la inversa? ¿Es recomendable desplazarse hasta allí con toda la familia, niños incluidos, o se trata de un destino más adecuado para los adultos?

La respuesta es sí: se puede viajar a China con niños. En algunos casos incluso se debe: a las parejas que ya tienen un hijo cuando planean adoptar, se les suele aconsejar que lleven también al hermano mayor, para hacerlo partícipe del proceso y atenuar los posibles celos. En cuanto a los simples turistas, muchos optarán por subir a los peques al avión, ya sea por falta de canguros o porque no deseen separarse de ellos durante las vacaciones.

Para unos y otros, ahí van algunos consejos:


Llevar cuentos y juguetes: Los monumentos chinos no son aburridos. A los niños de cierta edad les fascinará la Gran Muralla, los guerreros de Xian o la Ciudad Prohibida. Sin embargo, los niños raramente logran fijar su atención largo tiempo en un solo tema. Si no queremos que pierdan la paciencia y nos la hagan perder a nosotros, conviene prever en la maleta un espacio para sus juegos favoritos.
Preparar un botiquín: Este consejo vale también para los adultos, por supuesto, pero con los niños hay que ser aún más meticuloso. Es imprescindible comprobar que su carnet de vacunación está al día, y muy recomendable empaquetar los medicamentos más comunes: analgésicos, antipiréticos y pastillas contra el mareo. Las zonas urbanas tienen un sistema sanitario muy correcto, pero en la China rural, la atención médica puede dejar mucho que desear.
Evitar cochecitos y silletas: Si se viaja con bebés es mucho más cómodo hacerlo con un portabebés. Existe una gran variedad de modelos prácticos y seguros en el mercado, desde los clásicos de tela que se colocan junto al pecho, hasta armazones que se cuelgan a la espalda como una mochila. Hay que tener en cuenta que China es un país extraordinariamente poblado. Abrirse paso con un carrito entre la multitud de las grandes ciudades puede ser agotador. En el campo, es probable que los baches de muchos caminos y carreteras se conviertan en un desafío para las ruedas.
Preferir el tren al autobús: El tren es un medio muy aconsejable, también para los adultos. Desplazarse campo a traviesa por la China rural es una delicia para los sentidos. Si se viaja con niños, la decisión está aún más clara. La red ferroviaria es buena, los trenes cuentan con servicios como literas y vagón-restaurante. Y lo más importante: permiten estirar las piernas. Los peques se aburrirán mucho menos.
Relajarse durante las comidas: Un viaje al extranjero no es el momento idóneo para empeñarse en que un niño coma verdura, pruebe un plato que no le gusta o se esté quieto en la silla. Educar es importante, sí, pero todo el mundo puede permitirse un respiro en vacaciones. La mayoría de niños disfrutarán con la comida china. Además el ambiente es informal y relajado en la mayoría de restaurantes. Los chinos suelen dejar que sus hijos correteen entre las mesas; en general, los comensales no se sentirán molestos si juegan o alzan un poco la voz.

Oso panda en el zoo de Beijing

Oso panda en el zoo de Beijing

Por supuesto, además es fundamental adaptar el itinerario. No todas las visitas pueden ser históricas y culturales, conviene reservar un espacio para la diversión. En las poblaciones pequeñas, pregunte por el renmin gongyuan y le indicarán el camino al parque. En las grandes, la oferta de ocio es mucho mayor. He aquí algunos sitios donde los pequeños disfrutarán como enanos… y muchos mayores también.

Beijing:

- Parque de atracciones Shijingshan: Inspirado en Disneyworld, este parque mezcla un insólito batiburrillo de personajes japoneses y norteamericanos, desde el pato Donald hasta el gato Doraemon. Sus propietarios han hecho caso omiso a todas las acusaciones de plagio, escudándose en el argumento de que casi todos los personajes se inspiran en los cuentos de los hermanos Grimm.

- Zoo: Los pequeños no pueden abandonar Beijing sin visitar a los tiernos osos panda.

- Acuario: Es el mayor de Asia y uno de los mayores del mundo.

Hong Kong:

- Disneyland Hong Kong: Este sí es genuino, pertenece a la cadena de parques temáticos de Disney. Una apuesta segura.

Shanghai:

- Era, también conocido como Circus World: Un impresionante espectáculo de acrobacia china.

- Shanghai discovery: Un museo de arte y ciencia concebido especialmente para los niños.

- Natural wild-insect kingdom: Perfecto para los amantes de los bichos. Un área de 3.000 metros cuadrados repleta de insectos y reptiles de todas las variedades.

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